Historia escrita por mi...

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Historia escrita por mi...

Mensaje  davinci el Jue Feb 26, 2009 4:57 pm

Esta es una historia que escribi hace un par de años...

Espero que les guste...

Una linda ciudad en alguna parte del mundo


Esta ciudad estaba situada en algún lugar, no se sabe donde, ni si realmente existió. El siguiente relato tiene como objetivo describirles como fue que esta hermosa ciudad, sufrió un infortunio y terminó destruyéndose completamente. Sus habitantes eran felices y de un día para el otro el desastre destruyó todo lo mágico que había en aquel lugar.

¿Cómo describirles un lugar tan perfecto? Cada uno de los habitantes era indispensable; sus trabajos, diferente uno del otro, lograba que no hubiera una competencia en el mercado. La sociedad, como ya dije, era digna de admirar. Cada uno de los eslabones de esta gran cadena (sociedad), trabajaba todos los días sin parar y se ayudaban el uno al otro complementándose.
No existía el robo, puesto que no cabía en la mente de aquellos seres humanos el concepto de codicia. Todos conocían sus caras, hasta se sabían los nombres de memoria. El ambiente agradable, por donde se lo viera, reinaba en cada uno de los lugares de esta ciudad.
Cada familia tenía su casa. Una hermosa vivienda con un lujoso jardín. Desde lejos se notaba que existía solamente un arquitecto, todos los hogares eran iguales. Pero eso si, las mujeres eran las encargadas de adornar y embellecer estas construcciones, y es por esto cada una tenía su toque mágico.

No sabían lo que era una pelea; y mejor aún, no conocían la maldad. No hasta el momento de la tormenta.

Al pie de una gran montaña, a las orillas del mar estaba fundado este sitio. Todas las casas estaban construidas en torno al ayuntamiento, desde donde gobernaba el alcalde de la ciudad. El “Gran” ayuntamiento, como les gustaba decirle a los habitantes, era una construcción diferente a las demás. Más parecido a un castillo que a otra cosa, esta fortaleza era el corazón esta pequeña urbe.
Por alguna razón que ignoro, en este lugar podían crecer todos los árboles frutales que se conocen hasta el día de hoy. La tierra era tan buena para un manzano como para una palmera que diera cocos. En todas las estaciones del año, la fruta no parecía faltar. El clima era siempre igual, no hacia frío ni calor. La temperatura era agradable tanto de día como de noche.

Lo único que me llamo la atención de ese pequeño paraíso, fueron dos grandes murallas. Las dos estaban separadas por el ancho de la ciudad. Se extendían desde la costa hacia el mar, aproximadamente unos 300 metros, y cuanto mas se alejaban de la tierra se iban juntando hasta dejar solamente una abertura de unos 10 metros para que pasara el agua. Esto había sido construido hace uno años porque las casas mas cercanas al agua se habían visto tocadas y erosionadas por el mar en una crecida de marea y una pequeña tormenta.

Hace unos años atrás, a finales de marzo, la gente comenzaba a preparar lo que iba a ser la fiesta por el aniversario de la creación de esta bella ciudad. El clima de alegría y el jolgorio estaba presente en cada uno de los habitantes y en sus casas. Algunas mujeres preparaban los vestidos de gala, otras la comida y un puñado ayudaba a los hombres a preparar el monumento que estaban construyendo. Los hombres mientras trabajaban se hacían bromas los unos a los otros y cantaban una canción muy parecida a la de los enanos de blanca nieves. Lo único que parecía inquietar a todos era el aumento de temperatura que se había registrado. Por encima de lo normal, hacia mucho calor pero nadie le daba mucha importancia. Los días fueron mas calurosos hasta que el tres de febrero, la temperatura bajo notablemente. Esto no impidió a los habitantes a seguir con sus labores ya que debían tener todo terminado para que el ocho de mayo se pudiera celebrar con toda la gracia el tan esperado aniversario.

Pero en la madrugada del cuatro de marzo, grandes nubes avanzaron desde la lejanía del mar y cubrieron toda la ciudad. Se levantó un fuerte viento el cual hacia tambalear todos los árboles de un lado para el otro. A medida que iban pasando las horas el viento iba aumentando y a eso de las cinco de la mañana se largó una lluvia torrencial. Habían tenido lluvias pero nunca una como esa, se inundaban las calles, las casas, y lo peor de todo parecía que nunca iba a acabar. El viento tan fuerte que arrancaba los árboles del suelo, hacia chocar fuertemente el mar contra las inmensas murallas. Estas paredes eran lo único que mantenían a esta ciudad de la catástrofe. Pero la naturaleza es más fuerte que cualquier construcción que pueda hacer el hombre. Y luego de tres o cuatro horas de enormes olas chocando contra las escolleras, al final estas se desplomaron y la ciudad quedó desprotegida. Los ciudadanos que ya sabían que no iban a aguantar mucho las paredes comenzaron a empacar para luego dirigirse hacia la montaña.

Pocos habitantes lograron subir a lo alto de la montaña y ver como rápidamente se destruyó todo lo que habían construido. Llantos, gritos y maldiciones era lo que se escuchaba; y también un inmenso silencio.

El agua arrasó con todas las casa y todo lo que se interpuso en su camino. El “Gran” ayuntamiento fue lo que mas soportó pero apenas unas horas. Cuerpos de humanos y animales, y algunos árboles flotaban en el agua donde antes estaba asentada la urbe.

El cielo comenzaba a despejarse y el viento cesaba cada vez más, pero todavía había mucha agua sobre la ciudad. Pasarían tres días hasta que los sobrevivientes pudieran volver al nivel del mar. Se mantenían unidos pero a esa altura el frío era casi insoportable. Los fuegos se apagaban por las pequeñas avalanchas que se producían por los cantos de las personas para mantener una irónica felicidad.

Cuando llegaron a las ruinas de la hermosa ciudad, todos comenzaron a sepultar a sus conocidos y luego a los demás. Tuvieron que recolectar a los animales muertos antes de empezar a construir nuevamente la ciudad. Se crearon unas cuantas viviendas precarias y se sembraron unas cuantas cosas.

Al cabo de un mes, los pocos sobrevivientes al desastre natural decidieron emigrar hacia otras tierras ya que no había dado fruto lo que habían cosechado. La tierra estaba destruida, lavada, el agua de mar había convertido esa tierra antes fértil, en una improductiva.

La gente viajó a otros lugares, donde había maldad, codicia, robos, prostitución, discriminación, etc. Donde llegaran nunca sería igual que su utópica ciudad natal. Una linda ciudad en alguna parte del mundo quedó totalmente destruida.
avatar
davinci

Mensajes : 49
Fecha de inscripción : 31/10/2008

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.